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 Otras
construcciones sorprendentes del Park Güell son los puentes
y los pasos bajo los viaductos, con columnas torcidas, que
hacen que parezcan grutas. El cuarto pórtico que conecta
la parte superior con la inferior es quizás la estructura
más especial, con paredes y arcos inclinados de aire
surrealista. La cumbre de la colina donde está situado
el parque está coronada por un calvario monumental
formado por tres cruces que se encuentra en el lugar donde
Gaudí tenía previsto construir una iglesia.
También en este lugar el autor se dejó llevar
por la fantasía: si miramos hacia el este -es decir,
en dirección a la ciudad de Jerusalén-, la perspectiva
hace que las tres cruces, al estar en fila, se conviertan
en una. Éste es el punto final del ascenso: la cruz
es el último símbolo.
En el recinto del parque también se
encuentra la CASA-MUSEU
GAUDÍ. (84). (CASA-MUSEO GAUDÍ).
Casa-Museu Gaudí
Dirección Park Güell; ctra. del Carmen, 23A. Horario Todos los días de la semana. De octubre a marzo, de 10 a 18 h; de abril a septiembre, de 10 a 20 h. Cerrado el 1 de enero. El 6 de enero y el 25 y 26 de diciembre abierto de 10 a 14h.
AVISO:
La Casa Museo Gaudí permanecerá cerrada por reformas del 27/12/2012 al 24/03/2013. Disculpen las molestias. Información Tel.: 932 193 811. Observaciones Los horarios pueden sufrir variaciones, por lo que se aconseja comprobarlos previamente. Precios y descuento Precios.
Adultos: 5,50 €
Estudiantes y jubilados: 4,50 €
Grupos: 4,50€ por persona (+de 20 personas). Reserva obligatoria. De lunes a viernes, de 9 a 14h. Tel: 934 572 284.
Con el descuento de la Ruta del Modernismo: 4,50 € (tarifa de adultos). Descripción En el recinto del parque también se encuentra la CASA-MUSEU GAUDÍ. (84). (CASA-MUSEO GAUDÍ). El museo ocupa la casa en la que Antoni Gaudí vivió los últimos veinte años de su vida y presenta interesantes aspectos didácticos sobre la vida y la obra del genial arquitecto. Entre otras cosas, el visitante podrá contemplar mobiliario del Palau Güell (8) y de las casas Calvet (27) y Batlló (45), objetos personales y recuerdos de Gaudí, así como materiales y elementos de su trabajo personal, que permiten un acercamiento particular a su compleja y, con frecuencia, desdibujada personalidad. La casa es obra de Francesc Berenguer i Mestres (1904), aunque el proyecto fue firmado por Antoni Gaudí. En el Park Güell finaliza la Ruta de un día recomendada por la Ruta del Modernismo de Barcelona.
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El museo ocupa la casa en la que Antoni Gaudí
vivió los últimos veinte años de su vida
y presenta interesantes aspectos didácticos sobre la
vida y la obra del genial arquitecto. Entre otras cosas, el
visitante podrá contemplar mobiliario del Palau Güell
(8) y de las casas Calvet (27) y Batlló (45), objetos
personales y recuerdos de Gaudí, así como materiales
y elementos de su trabajo personal, que permiten un acercamiento
particular a su compleja y, con frecuencia, desdibujada personalidad.
La casa es obra de Francesc Berenguer i Mestres (1904), aunque
el proyecto fue firmado por Antoni Gaudí. En el Park
Güell finaliza la Ruta de un día recomendada por
la Ruta del Modernismo de Barcelona.
Para visitar las cuatro casas siguientes, podemos volver
a tomar el autobús 92, frente al Park Güell, que
nos llevará primero a la Casa Queralt y a la Finca
San Salvador, desde la parada Pg. Mare de Déu del Coll-Funoses
Llussà, y después, a la Casa Comas d'Argemir,
desde la parada Av. República Argentina-Baixada Blanes.
Para continuar hasta las Casas Ramos, volvemos a tomar el
autobús y bajamos en la parada Av. Príncep d'Astúries
59.
A los pies del Park Güell se extiende
el popular barrio de Vallcarca, una zona de aparente caos
urbanístico que esconde en sus calles algunas pequeñas
joyas modernistas. En el paseo de la Mare de Déu del
Coll, cerca del Parque de la Creueta del Coll (subiendo por
la calle Funoses Llussà y después por la calle
Pineda), se encuentra la CASA
QUERALT (85) (Pineda, 12), una curiosa construcción
de 1917 de Josep Maria Jujol i Gibert. Muy cerca, bajando
unos metros por el paseo, se encuentra la FINCA
SAN SALVADOR (86) (paseo de la Mare de Déu del
Coll, 79; calle Pineda, 9), acondicionada también por
Josep M. Jujol, ésta en 1910, donde, durante años,
el propietario explotó una fuente de agua comercializándola,
embotellada, con el nombre de Agua Radial. Hay que destacar
el jardín, que se adapta, mediante terrazas, al relieve
de la montaña, y el tratamiento de las grutas que dan
acceso al pozo de agua. El Instituto del Paisaje Urbano inició
en 2004 la redacción de un plan director en diversas
fases para proceder a la recuperación de este conjunto..
Desde este punto podemos bajar, caminando o con el autobús
92, y atravesar el VIADUCTE
DE VALLCARCA (87) (VIADUCTO DE VALLCARCA) hasta llegar
a la CASA COMAS D’ARGEMIR
(avenida de la República Argentina, 92), una obra digna
de atención de Josep Vilaseca i Casanovas (1904). Desde
la calle se puede ver su fachada en forma de elipse, decorada
con cerámicas y pequeños esgrafiados rodeando
las ventanas decoradas con cabezas de león, rematada
con una verja de hierro forjado con las iniciales de los propietarios
y con la torreta, coronada por una cúpula puntiaguda
de trencadís azulado.
Podemos volver a tomar el autobús
92 hasta la avenida del Príncep d'Astúries,
inmediatamente después de la plaza de Lesseps, o bajar
paseando, y nos encontraremos, en la misma plaza, unos espectaculares
edificios modernistas de color amarillo decorados con motivos
florales: las CASES
RAMOS (89) (CASAS RAMOS. Plaza de Lesseps, 30, 31 y
32), que son tres edificios unidos por una fachada común
construidos en 1906 por Jaume Torres i Grau. No hay que perderse
las barandillas con forma de abejas en el forjado del balcón
central. En el patio trasero, en la esquina con la calle Mont-Roig,
se conserva un encantador templete modernista. Los cinéfilos
tienen en este edificio una cita ineludible, ya que en él
se filmó parte de la película Todo sobre mi
madre, de Pedro Almodóvar.
Volvemos a la avenida del Príncep d'Astúries
y bajamos hasta la calle Carolines, a la izquierda, para visitar
una obra que rebosa sabor oriental: la CASA
VICENS (88) (Carolines, 18-24). Esta obra primeriza
de Gaudí, realizada entre 1883 y 1888, fue un encargo
de Manuel Vicens, fabricante de azulejos, para construir una
casa particular en el antiguo municipio de Gràcia.
La obra tenía que cumplir una doble misión:
ser el hogar de Vicens y, a la vez, anunciar las excelencias
de los productos que fabricaba. Gaudí dio al conjunto
unas características formas inspiradas en la arquitectura
india y japonesa y recubrió buena parte de las tres
fachadas con unos espectaculares azulejos vidriados verdes
y blancos. En este edificio, Gaudí utilizó el
azulejo de Valencia exhibiéndolo, como medio para dar
color a la fachada y resaltándolo mediante el contraste
con el ladrillo visto. Otro elemento de interés del
exterior de la finca es la reja de hierro, que intenta reproducir
-y lo consigue- las estéticas hojas del margallón,
una pequeña palmera endógena de Cataluña.
Aunque los propietarios suelen ser tolerantes con los visitantes
que entran al jardín, la casa es una vivienda privada
y el interior no puede ser visitado. Elementos destacables
del interior son la sala-fumadero redonda, culminada por una
bóveda mudéjar de yeso multicolor, la recargada
decoración floral y la ebanistería de color
rojo de la sala de estar.
En el distrito de Sarrià-Sant Gervasi encontramos
la zona popularmente conocida como barrio de Pedralbes, el
barrio rico por excelencia de la Barcelona actual. Esta imagen
ya la forjó la familia Güell, que era propietaria
de la mayoría de los terrenos que rodean el monasterio
gótico de Pedralbes, cuando decidió promover
la urbanización de la zona. Nuestro paseo por el distrito
comienza en los PAVELLONS
GÜELL (90) (PABELLONES GÜELL), uno de los
tres Centros del Modernismo de Barcelona, en donde se pueden
obtener gratuitamente, con esta guía, los vales de
descuento de la Ruta del Modernismo y donde se puede encontrar
información sobre el Modernismo en Barcelona.
Pavellons Güell
Dirección Avinguda de Pedralbes, 7. Horario Sólo abierto para visitas guiadas
sábados y domingos:
10.15h inglés
11.15h catalán
12.15h inglés
13.15h castellano
Cerrado el 1 y el 6 de enero y el 25 y el 26 de diciembre. Visitas concertadas: de viernes a lunes en catalán, castellano, inglés o francés.
Visites completas:
Información Tel.: (+34) 933 177 652.www.rutadelmodernisme.com Observaciones En el jardín y en el edificio que antiguamente ocupaba el picador de la Finca Güell se exponen máquinas y herramientas de construcción de la época entre los que destaca una espectacular grúa, del maestro de obras de Antoni Gaudí, utilizada en la construcción de la Pedrera.
Los horarios y los idiomas de las visitas pueden sufrir variaciones,por lo que se aconseja comprobarlos. Precios y descuento Precio: Adultos 6,00 €.
Menores de 18 años, mayores de 65 y parados 3,00 €.
Descuento de la Ruta del Modernismo: 50% sobre las dos tarifas.
Con el Bus turístico: adultos 5€.
Visitas guiadas concertadas para grupos previa reserva al tel.: 932 562 504 o a la dirección electrónica: cultura-impuqv@bcn.cat
Precio de grupos: 150,00 €.
Grupos escolares: 125,00 €.
Grupos de jubilados: 125,00 €. Descripción Nuestro paseo por el distrito comienza en los PAVELLONS GÜELL (90) (PABELLONES GÜELL), uno de los tres Centros del Modernismo de Barcelona, en donde se pueden obtener gratuitamente, con esta guía, los vales de descuento de la Ruta del Modernismo y donde se puede encontrar información sobre el Modernismo en Barcelona. Gaudí consagró toda su vida a trabajar por su original visión de la arquitectura y Eusebi Güell fue el mecenas que le dio los primeros medios para empezar a hacer realidad este tipo de obras tan costosas. Güell quiso ampliar en 1883 la inmensa finca que su padre había comprado hacía algunos años en la zona de Pedralbes. Se encargó a Gaudí una parte de las obras de reforma (1884-1887), que fueron dirigidas por Joan Martorell. Gaudí proyectó el jardín y los pabellones de entrada a la finca por el camino (hoy paseo de Manuel Girona) que venía de la carretera de Sarrià. A finales del siglo XIX, en la finca se encontraba la casa de veraneo de los Güell y tierras de cultivo que la familia explotaba. Para esta obra, Gaudí se inspiró en el Jardín de las Hespérides, tal y como Jacint Verdaguer lo describía en su gran poema L'Atlàntida. Verdaguer había dedicado este poema al suegro de Güell, el marqués de Comillas, y curiosamente lo había acabado de redactar en esta misma finca. La entrada destaca especialmente por la denominada Porta del Drac (puerta del dragón), una gran escultura en hierro forjado que simboliza el dragón mitológico de Verdaguer, con alas de murciélago, cuerpo escamado, boca abierta y lengua sinuosa, pero el adversario del dragón no era san Jorge, sino Hércules. Por otro lado, L'Atlàntida era un poema en el que las referencias se habían mediterranizado. El árbol del Jardín de las Hespérides de Verdaguer, por ejemplo, no es un manzano, como en el mito clásico, sino el naranjo mediterráneo: sobre la jamba derecha de la Porta del Drac, Gaudí colocó una pequeña escultura de un naranjo con naranjas doradas. Tras la muerte de Eusebi Güell, en 1918, sus descendientes cedieron la casa y parte de los terrenos para la construcción del Palau Reial de Pedralbes (Palacio Real de Pedralbes). Las antiguas caballerizas, el picadero y lo que era la casa del conserje forman parte del patrimonio de la Universidad de Barcelona. |
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Gaudí consagró toda su vida
a trabajar por su original visión de la arquitectura
y Eusebi Güell fue el mecenas que le dio los primeros
medios para empezar a hacer realidad este tipo de obras
tan costosas. Güell quiso ampliar en 1883 la inmensa
finca que su padre había comprado hacía algunos
años en la zona de Pedralbes. Se encargó a
Gaudí una parte de las obras de reforma (1884-1887),
que fueron dirigidas por Joan Martorell. Gaudí proyectó
el jardín y los pabellones de entrada a la finca
por el camino (hoy paseo de Manuel Girona) que venía
de la carretera de Sarrià. A finales del siglo XIX,
en la finca se encontraba la casa de veraneo de los Güell
y tierras de cultivo que la familia explotaba.
Para esta obra, Gaudí se inspiró
en el Jardín de las Hespérides, tal y como Jacint
Verdaguer lo describía en su gran poema L'Atlàntida.
Verdaguer había dedicado este poema al suegro de Güell,
el marqués de Comillas, y curiosamente lo había
acabado de redactar en esta misma finca. La entrada destaca
especialmente por la denominada Porta del Drac (puerta del
dragón), una gran escultura en hierro forjado que simboliza
el dragón mitológico de Verdaguer, con alas
de murciélago, cuerpo escamado, boca abierta y lengua
sinuosa. El adversario del dragón no era san Jorge,
sino Hércules, porque L'Atlàntida era un poema
en el que las referencias se habían mediterranizado.
El árbol del Jardín de las Hespérides
de Verdaguer, por ejemplo, no es un manzano, como en el mito
clásico, sino el naranjo mediterráneo: sobre
la jamba derecha de la Porta del Drac, Gaudí colocó
una pequeña escultura de un naranjo con naranjas doradas.
Tras la muerte de Eusebi Güell, en 1918, sus descendientes
cedieron la casa y parte de los terrenos para la construcción
del Palau Reial de Pedralbes (Palacio Real de Pedralbes).
Las antiguas caballerizas, el picadero y lo que era la casa
del conserje forman parte del patrimonio de la Universidad
de Barcelona.
Atravesando la avenida de Pedralbes, tomamos el paseo de
Manuel Girona y, a pocos metros de la finca Güell, encontramos
otra obra de Gaudí, el PORTAL
MIRALLES (91) de la antigua finca Miralles (paseo de
Manuel Girona, 55-61). La intervención de Gaudí
(1901-1902) se limitó a la realización del muro
de mampostería de piedra en bruto y el portal de entrada
a la finca, un alero ondulante de piedra con estructura metálica.
Si seguimos en la misma dirección por el paseo de Manuel
Girona y la Ronda del General Mitre llegamos a la calle Ganduxer,
ya más cerca del barrio de Sarrià, en la que
encontramos el edificio del COL·LEGI
DE LES TERESIANES (92) (COLEGIO DE LAS TERESIANES),
que no está abierto al público, pero en el que,
en ocasiones, fuera del horario escolar, se puede entrar al
jardín para verlo.
Col·legi de les Teresianes
Dirección COLEGIO DE LAS TERESIANES. Ganduxer, 85-105. Observaciones Las propias monjas permiten, en ocasiones, el acceso al jardín. Preguntar al guarda de la puerta o llamar al tel. 932 123 354.
Descripción Gaudí recibió el encargo de construir este "castillo interior" de santa Teresa en 1888 y, para llevarlo a cabo, leyó la obra de la mística católica, lo que resulta evidente cuando se visita el edificio. El simbolismo de santa Teresa está en todas partes, y las columnas en forma de T situadas al final del pasillo del claustro la recuerdan. En el centro del "castillo" hay otra columna, muy sencilla, porque Gaudí imaginó que Dios estaba en el centro del "castillo" y consideró que no podía crear nada pretencioso al lado de la belleza divina. La puerta de entrada también está llena de detalles simbólicos religiosos, como las iniciales de Jesús, o patrióticos, como las cuatro barras de la bandera catalana en hierro forjado. Los característicos arcos ojivales del edificio representan el símbolo de la oración. Gaudí también hizo uso de estos arcos parabólicos de las fachadas del edificio (ventanas y motivos ornamentales) en el interior. En los pasillos del primer piso, la presencia rítmica de los arcos genera un juego de luces y sombras que ennoblece el espacio e imita al claustro de un convento. Gaudí diseñó incluso las macetas para las plantas, que tenían que ser de color naranja y verde: el naranja simbolizaba la Santísima Trinidad; el amarillo correspondía al Padre; el rojo, al Hijo; y el naranja -la mezcla-, al Espíritu Santo. En las esquinas del edificio, Gaudí construyó unos pilares helicoidales de ladrillo con el escudo de la orden religiosa, realizado en cerámica, y coronados con cruces de cuatro brazos. Otro elemento destacable es la chimenea, similar a las del Palau Güell, que preside la azotea del edificio. En el año 2002, coincidiendo con el Año Gaudí, el Instituto del Paisaje Urbano recuperó elementos y escudos de la fachada y los originales birretes del coronamiento (que recuerdan a los gorros doctorales de la Universidad) que se habían perdido durante la Guerra Civil (1936-1939).
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Gaudí recibió el encargo de construir este "castillo
interior" de santa Teresa en 1888 y, para llevarlo a
cabo, leyó la obra de la mística católica,
lo que resulta evidente cuando se visita el edificio. El simbolismo
de santa Teresa está en todas partes, y las columnas
en forma de T situadas al final del pasillo del claustro la
recuerdan. En el centro del "castillo" hay otra
columna, muy sencilla, porque Gaudí imaginó
que Dios estaba en el centro del "castillo" y consideró
que no podía crear nada pretencioso al lado de la belleza
divina. La puerta de entrada también está llena
de detalles simbólicos religiosos, como las iniciales
de Jesús, o patrióticos, como las cuatro barras
de la bandera catalana en hierro forjado. Los característicos
arcos ojivales del edificio representan el símbolo
de la oración. Gaudí también hizo uso
de estos arcos parabólicos de las fachadas del edificio
(ventanas y motivos ornamentales) en el interior. En los pasillos
del primer piso, la presencia rítmica de los arcos
genera un juego de luces y sombras que ennoblece el espacio
e imita al claustro de un convento. Gaudí diseñó
incluso las macetas para las plantas, que tenían que
ser de color naranja y verde: el naranja simbolizaba la Santísima
Trinidad; el amarillo correspondía al Padre; el rojo,
al Hijo; y el naranja -la mezcla-, al Espíritu Santo.
En las esquinas del edificio, Gaudí construyó
unos pilares helicoidales de ladrillo con el escudo de la
orden religiosa, realizado en cerámica, y coronados
con cruces de cuatro brazos. Otro elemento destacable es la
chimenea, similar a las del Palau Güell, que preside
la azotea del edificio. En el año 2002, coincidiendo
con el Año Gaudí, el Instituto del Paisaje Urbano
recuperó elementos y escudos de la fachada y los originales
birretes del coronamiento (que recuerdan a los gorros doctorales
de la Universidad) que se habían perdido durante la
Guerra Civil (1936-1939).
Subiendo por la calle Ganduxer, llegamos
al paseo de la Bonanova. Torciendo a la izquierda y cerca
de la confluencia de las dos arterias, se encuentra la CASA
MULEY-AFID (93) (paseo de la Bonanova, 55), una obra de Josep
Puig i Cadafalch construida entre 1911 y 1914 por encargo
de un sultán marroquí exiliado en Barcelona
que se hizo muy popular por haber regalado una elefanta, Júlia,
al zoo de Barcelona. El edificio, de cierto aroma oriental,
es uno de los pocos chalés de la Bonanova que no sucumbió
a la piqueta de la especulación urbana. Actualmente
acoge la sede del Consulado de México y está
totalmente restaurado.
No muy lejos de aquí, y en dirección a la plaza
de Sarrià, bajando por Major de Sarrià y siguiendo
por las calles Pedró de la Creu y Trinquet, se encuentra
otra obra de Puig i Cadafalch: CASA SASTRE I MARQUÉS(94)
(Eduardo Conde,44), un inmueble de 1905 en el que el arquitecto
combinó el ladrillo visto con los esgrafiados y los
azulejos de cerámica vidriada. Desde este punto subimos
por la calle Trinquet, torcemos a la derecha por la calle
Caponata y seguimos hasta la calle Cardenal Sentmenat, donde
tomaremos los FGC, en la estación Sarrià (líneas
S1 y S2) hasta la estación Peu del Funicular (en esta
parada el primer vagón no abre sus puertas).
El barrio de Vallvidrera es una de las zonas más singulares
de Barcelona por su privilegiada situación, ya que
domina la ciudad desde las alturas. Este antiguo pueblo, independiente
hasta 1890 y hoy parte del distrito de Sarrià-Sant
Gervasi, conserva algunas de sus mejores cualidades: aire
puro, paisajes envidiables y bellos edificios modernistas.
La manera más rá-
pida de llegar desde el centro de la ciudad es también
mediante los Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya.
El CONJUNT DEL FUNICULAR
DE VALLVIDRERA (95) (CONJUNTO DEL FUNICULAR DE VALVIDRERA),
construido por Bonaventura Conill i Montobbio en 1905, tiene
dos edificios modernistas: uno es la ESTACIÓ
INFERIOR (ESTACIÓN INFERIOR. Avenida de Vallvidrera,
66), que ha sufrido muchas modificaciones, y, el otro es la
ESTACIÓ SUPERIOR
DE VALLVIDRERA (ESTACIÓN SUPERIOR DE VALLVIDRERA.
Queralt, 20), que cuenta con una interesante fachada en la
que destacan las ventanas y la puerta, de voluptuosas líneas
curvas.
Desde la estación inferior, bajando por la avenida
de Vallvidrera, veremos la CASA
MANUEL DOLCET (96) (avenida de Vallvidrera, 44 interior),
obra de Joan Rubió i Bellvé (1907), que destaca
por la torre lateral y una terraza descubierta y rematada
con cuatro columnas salomónicas.
Seguimos bajando hasta el final de la avenida de Vallvidrera,
cruzamos General Vives y tomamos el autobús 60 (parada
General Vives-Isaac Albèniz) hasta la tercera parada
(Ronda de Dalt-Bellesguard) o bien vamos a pie por las calles
General Vives, Terré y Benedetti. En el trayecto pasaremos
por delante de la CASA
ALEMANY (97) (General Vives, 29), otra construcción
de Joan Rubio i Bellvé de 1901 edificada en ladrillo
y piedra y con elementos de inspiración arabizante.
A continuación, bajamos por la calle Bellesguard hasta
la TORRE BELLESGUARD
(98) (Bellesguard, 20). El proyecto, que Gaudí realizó
para Maria Sagués, es de 1900, y la construcción
se finalizó en 1902. Estos dos años se consideran
la línea divisoria, el paso del ecuador entre su obra
de juventud y su obra de madurez. El arquitecto supo integrar
plenamente el edificio en su entorno natural y paisajístico
y respetar al mismo tiempo el legado histórico de la
finca. Las ruinas medievales de Bellesguard, la residencia
de verano del rey Martín I, último monarca de
la dinastía de los Barcelona, sirvieron como punto
de partida para definir la obra y, a la vez, dignificar los
restos históricos. Gaudí construyó el
edificio como un pequeño castillo medieval de estilo
gótico: la fachada está revestida con pizarra
de tonalidades grises y verdes, decorada con una especie de
almohadillado de piezas cuadradas, y salpicada por un gran
número de ventanas y ventanales con arcos lobulados.
Más de un siglo después de su construcción,
el edificio continúa siendo una residencia particular.
En sus inmediaciones se pueden contemplar los arcos del viaducto
que Gaudí construyó entre 1903 y 1905 para consolidar
la calle que conducía al cementerio de Sant Gervasi
y que rodea el Chalé Bellesguard. Los diez arcos, poco
conocidos, son contemporáneos y muy similares a los
que el arquitecto diseñó para el Park Güell.
Desde este punto, seguimos por las calles Bellesguard, Quatre
Camins y Císter donde encontraremos una TORRE
UNIFAMILIAR (99) (Císter, 25; Melilla, 9) de
1907 y de autor desconocido, donde destaca, como elemento
más emblemático, una torre mirador en la esquina.
Actualmente acoge un café restaurante. Torcemos a la
derecha por la calle Melilla y bajamos por la calle Dominics
hasta la CASA RIALP
(100) (Dominics, 14), de Joan Rubió i Bellvé,
de 1908, con un interesante trabajo en ladrillo visto y muros
de mampostería. En el interior, que no puede visitarse,
se encuentran obras del pintor uruguayo afincado en Barcelona
Joaquim Torres García. Seguimos por las calles Dominics,
Vendrell y Císter y por el paseo de Sant Gervasi y
llegamos a la plaza de John Kennedy, al comienzo de la avenida
del Tibidabo, en otro barrio de Barcelona en el que encontraremos
numerosas obras modernistas.
Para llegar a la zona del Tibidabo desde cualquier otro punto
de la ciudad se puede tomar la línea 7 de los Ferrocarrils
de la Generalitat de Catalunya y bajar en la estación
Avinguda del Tibidabo, o bien los autobuses 17, 22, 58, 73,
75 y 123, que llevan justo al inicio de la avenida.
La avenida del Tibidabo comienza en el cruce
del paseo de Sant Gervasi con la calle Balmes, y es un fragmento
de la memoria de la Barcelona burguesa de principios del siglo
XX. La historia de esta avenida está vinculada a la
del empresario y farmacéutico Salvador Andreu -famoso
por sus pastillas para la tos-, que quería instalar
un gran parque de atracciones en la cima de la montaña
que preside Barcelona. Para llevar a cabo este proyecto, Salvador
Andreu creó la sociedad anónima El Tibidabo,
y la primera iniciativa que adoptó fue la adquisición
en 1889 de los terrenos de la vertiente marítima de
la montaña, entre la cumbre y el paseo de Sant Gervasi.
En la falda quería crear una ciudad jardín alineada
a uno y otro lado de una elegante avenida que, desde 1901,
se fue llenando de espléndidas villas y residencia
privadas. El itinerario por el Modernismo del Tibidabo comienza
en LA ROTONDA
(101) (avenida del Tibidabo, 2), un interesante edificio construido
por Adolf Ruiz i Casamitjana en 1906 para albergar el hotel
Metropolitan, hoy reconvertido en una clínica.
Junto a La Rotonda, al principio de la avenida
del Tibidabo, encontramos la parada del TRAMVIA
BLAU (102) (TRANVÍA AZUL). El Tramvia Blau constituye
la más hermosa y relajada forma de acceder a la montaña
del Tibidabo, ya que pasa por delante de majestuosas residencias
y jardines antes de llegar a la estación del Funicular.
Las seis unidades que lo integran efectúan un recorrido
de 1.276 metros en los que superan un desnivel de 93 metros
a una velocidad media de 10 km/h. La línea, inaugurada
el 29 de octubre de 1901, materializó la vieja ambición
del doctor Salvador Andreu de abrir una vía alternativa
de acceso a la montaña del Tibidabo para poder construir
un parque de atracciones en la cima.
Tramvia Blau
Dirección Plza. John F. Kennedy / Av. del Tibidabo. Horario
Consultar el horario en:
http://www.barcelonabusturistic.cat/web/guest/tramviablau
NO CIRCULA: 1 de enero y 25 de diciembre. Información Tel.: 902 075 027 . Tel.: 010. www.barcelonabusturistic.cat
Precios y descuento Precios 2013:
Billete sencillo: 4,00 €.
Descuento de la Ruta del Modernismo: 25% sobre el billete sencillo. Descripción Junto a La Rotonda, al principio de la avenida del Tibidabo, encontramos la parada del TRAMVIA BLAU (102) (TRANVÍA AZUL). El Tramvia Blau constituye la más hermosa y relajada forma de acceder a la montaña del Tibidabo, ya que pasa por delante de majestuosas residencias y jardines antes de llegar a la estación del Funicular. Las seis unidades que lo integran efectúan un recorrido de 1.276 metros en los que superan un desnivel de 93 metros a una velocidad media de 10 km/h. La línea, inaugurada el 29 de octubre de 1901, materializó la vieja ambición del doctor Salvador Andreu de abrir una vía alternativa de acceso a la montaña del Tibidabo para poder construir un parque de atracciones en la cima. En sus orígenes, la flota estaba compuesta por cuatro coches que realizaban el trayecto entre el paseo de Sant Gervasi, final del trayecto de los tranvías de Barcelona, y la estación inferior del Funicular del Tibidabo, situada a medio camino de la montaña. En 1981, y después de un largo período de restauración, se recuperó el tranvía número 2 de 1901, que había estado fuera de funcionamiento durante treinta años, así como el popular modelo "jardinera", que años atrás había circulado por la playa. La renovación de las vías, en 1984, y la construcción de la Ronda de Dalt, en 1990, afectaron al trayecto natural de la línea. Aprovechando esta última circunstancia se construyó una nueva estación transformadora y se realizaron tareas de acondicionamiento en las vías y en las cocheras.
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En sus orígenes, la flota estaba compuesta
por cuatro coches que realizaban el trayecto entre el paseo
de Sant Gervasi, final del trayecto de los tranvías
de Barcelona, y la estación inferior del Funicular
del Tibidabo, situada a medio camino de la montaña.
En 1981, y después de un largo período de restauración,
se recuperó el tranvía número 2 de 1901,
que había estado fuera de funcionamiento durante treinta
años, así como el popular modelo "jardinera",
que años atrás había circulado por la
playa. La renovación de las vías, en 1984, y
la construcción de la Ronda de Dalt, en 1990, afectaron
al trayecto natural de la línea. Aprovechando esta
última circunstancia se construyó una nueva
estación transformadora y se realizaron tareas de acondicionamiento
en las vías y en las cocheras.
En el recorrido de subida por la avenida del Tibidabo desde
La Rotonda, pasaremos por delante de dos obras consideradas
noucentistes: la TORRE
DEL DOCTOR ANDREU (CHALÉ DEL DOCTOR ANDREU.
Avenida del Tibidabo, 17-19), y la TORRE
SALVADOR ANDREU (CHALÉ SALVADOR ANDREU. Avenida
del Tibidabo, 21; calle Josep M. Florensa, 1), ambas del prolífico
Enric Sagnier i Villavecchia (1915-1918). En la acera de enfrente
encontramos precisamente la CASA COLL (avenida del Tibidabo,
28), de estilo noucentista, diseñada también
por Enric Sagnier. Justo enfrente de la Casa Coll se puede
contemplar la TORRE
IGNACIO PORTABELLA (103) (CHALÉ IGNACIO PORTABELLA.
Avenida del Tibidabo, 27; calle Teodor Roviralta, 4), del
maestro de obras José Pérez Terraza (1905),
una vivienda de dos plantas con una torre-mirador circular
que destaca en su fachada.
La siguiente obra de la Ruta es de Joan Rubió i Bellvé:
la CASA ROVIRALTA
(104) (avenida del Tibidabo, 31; calle Romà Macaya,
1-5), (1903-1913) antigua residencia de la familia Roviralta,
popularmente conocida como el "frare blanc" (fraile
blanco), hoy reconvertida en un restaurante que luce orgulloso
las paredes de blanco austero y el tejado de enormes voladizos.
Seguimos subiendo y pasamos por la CASA
FORNELLS (105) (avenida del Tibidabo, 35-37; Bosch
i Alsina, 1), también de Rubió i Bellvé
(1903), un proyecto de intenciones medievalistas, en el que
predomina el uso del ladrillo visto, tan característico
de este arquitecto. Abandonamos temporalmente la avenida del
Tibidabo y torcemos por Bosch i Alsina hasta avistar la entrada
principal y antigua sede de COSMOCAIXA-MUSEU
DE LA CIÈNCIA (106) (MUSEO DE LA CIENCIA), un
edificio modernista de Josep Domènech i Estapà
construido entre 1904 y 1909 como asilo para ciegos. En la
actualidad, alberga las oficinas, el restaurante y las aulas
del nuevo museo. El edificio modernista se ha unido por el
vestíbulo de la entrada a un edificio de nueva planta.
El nuevo Museo de la Ciencia de la Fundación "la
Caixa", CosmoCaixa Barcelona, inaugurado en septiembre
de 2004, es un espacio concebido para todo tipo de público,
con una amplia oferta científica y educativa, exposiciones,
talleres, conferencias, cursos y debates. La exposición
permanente, la sala de la Materia, permite al visitante realizar
un recorrido desde el big bang hasta la actualidad. El Bosque
inundado y el Muro geológico son dos de los espacios
singulares de este nuevo centro. CosmoCaixa también
dispone de un planetario, un auditorio, salas de conferencias
y espacios para los más pequeños. Hay que destacar
también la Plaza de la Ciencia, un gran espacio público
que se ha abierto a la ciudad con la construcción del
museo.
CosmoCaixa, Museu de la Ciència
Dirección Teodor Roviralta, 47-51. Horario De martes a domingo, de 10 a 20 h. Cerrado los lunes, excepto festivos, y el 1 y el 6 de enero y el 25 de diciembre. Información Tel.: 932 126 050. www.fundacio.lacaixa.es Observaciones Los horarios pueden sufrir variaciones, por lo que se recomienda consultarlos previamente. Precios y descuento Precios. Entrada general: 3,00 €, incluidas las exposiciones temporales y permanentes Estudiantes, carnet joven y jubilados: 2,00 € Descuento de la Ruta del Modernismo: 50% sobre la entrada general.
Descripción COSMOCAIXA-MUSEU DE LA CIÈNCIA (106) (MUSEO DE LA CIENCIA), un edificio modernista de Josep Domènech i Estapà construido entre 1904 y 1909 como asilo para ciegos. En la actualidad, alberga las oficinas, el restaurante y las aulas del nuevo museo. El edificio modernista se ha unido por el vestíbulo de la entrada a un edificio de nueva planta. El nuevo Museo de la Ciencia de la Fundación "la Caixa", CosmoCaixa Barcelona, inaugurado en septiembre de 2004, es un espacio concebido para todo tipo de público, con una amplia oferta científica y educativa, exposiciones, talleres, conferencias, cursos y debates. La exposición permanente, la sala de la Materia, permite al visitante realizar un recorrido desde el big bang hasta la actualidad. El Bosque inundado y el Muro geológico son dos de los espacios singulares de este nuevo centro. CosmoCaixa también dispone de un planetario, un auditorio, salas de conferencias y espacios para los más pequeños. Hay que destacar también la Plaza de la Ciencia, un gran espacio público que se ha abierto a la ciudad con la construcción del museo. |
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Desde este punto podemos bajar por la calle Císter
hasta el CONVENT DE VALLDONZELLA (107) (CONVENTO DE VALLDONZELLA.
Císter, 39-45) obra de Bernardí Martorell i
Puig, construido a partir de 1910 dentro de un goticismo con
influencias gaudinianas.
Volvemos a la avenida del Tibidabo cruzando la Ronda por
delante del Museo y, siguiendo por la calle Adrià
Margarit, vemos a la CASA
MUNTADAS (108) (avenida del Tibidabo, 48), una bella
edificación de Josep Puig i Cadafalch (1901) que
recrea la fachada de una típica masía catalana,
decorada con unos sencillos estucados florales que enmarcan
las puertas y las ventanas y siguen el contorno del coronamiento.
Un poco más adelante, se encuentra la CASA
CASACUBERTA (109) (avenida del Tibidabo, 56), obra
de Joan Rubió i Bellvé (1907), en la que destacan
la riqueza y variedad de puertas y ventanas características
de la obra de este arquitecto. Al final de la avenida del
Tibidabo y del recorrido del Tramvia Blau se halla la plaza
del Doctor Andreu, con dos bares musicales en los extremos.
Justo enfrente del bar Mirablau, se erige una de las construcciones
más características de la zona, la
CASA EVARIST ARNÚS (110) (Manuel Arnús,
1-31). El chalé de la familia de los banqueros Arnús
(también conocido con el nombre de "El Pinar")
fue construido por el inevitable Enric Sagnier i Villavecchia
en 1903. Un poco más arriba se encuentra la casa
de los porteros de la finca, también de estilo neogótico.
Este conjunto es una de las típicas imágenes
nocturnas de la zona cuando, iluminado, se asemeja al castillo
de un cuento de hadas.
Desde la plaza del Doctor Andreu podemos tomar el funicular
del Tibidabo que nos llevará a la cima de la montaña
y al PARC D'ATRACCIONS
TIBIDABO (111) (PARQUE DE ATRACCIONES TIBIDADO).
El parque, fundado en 1899 por Salvador Andreu, es el tercer
parque más antiguo del mundo. Su ubicación
privilegiada en un entorno natural y el hecho de que convivan
joyas de la ingeniería de gran valor histórico
-las denominadas "atracciones emblemáticas"-
con instalaciones de última generación y espectáculos
sorprendentes convierten a este parque en uno de los espacios
de ocio más representativos de la ciudad de Barcelona.
Entre las "atracciones emblemáticas" podemos
encontrar desde el Avión hasta el Museo de Autómatas,
ubicado en un antiguo teatro de 1909.
La colección de autómatas reúne piezas
de todo el mundo e incluye una cincuentena de autómatas
de principios del siglo XX, algunos considerados modernistas.
En él encontraremos desde los muñecos que
funcionaban con monedas, y que se podían ver en las
ferias de toda Europa, hasta algunos juegos y juguetes mecánicos
con los que se distraían los niños de la época.
El fondo del museo está considerado uno de los mejores
del mundo, especialmente por el buen estado de conservación
de las piezas.
Parc d'Atraccions Tibidabo
Dirección Plaza del Tibidabo, 3-4. Horario Los horarios del parque pueden sufrir variaciones según la época del año, por lo que se aconseja comprobarlos previamente. Información Tel.: 932 117 942. www.tibidabo.es Observaciones Transportes: Tramvia Blau y funicular; los FGC (Ferrocarrils) hasta la estación Peu de Funicular, Funicular de Vallvidrera y Bus 111; y el Tibibus desde la plaza de Catalunya. Precios y descuento Precios. Funicular: Billete sencillo: 2,00 €. Ida y vuelta: 3,00 €.
Descuento de la Ruta del Modernismo: billete de ida y vuelta a precio de billete sencillo.
Parque: Entrada emblemática: 11,00 €. Entrada completa: 22,00 €. Grupos de + 15 personas: 17,00 € por persona. Entre 90 cm y 120 cm: 9,00 €. Entrada mayores de 60 años: 9,00 €.
Descuento de la Ruta del Modernismo: 30% sobre la entrada emblemática. Descripción PARC D'ATRACCIONS TIBIDABO (111) (PARQUE DE ATRACCIONES TIBIDADO). El parque, fundado en 1899 por Salvador Andreu, es el tercer parque más antiguo del mundo. Su ubicación privilegiada en un entorno natural y el hecho de que convivan joyas de la ingeniería de gran valor histórico -las denominadas "atracciones emblemáticas"- con instalaciones de última generación y espectáculos sorprendentes convierten a este parque en uno de los espacios de ocio más representativos de la ciudad de Barcelona. Entre las "atracciones emblemáticas" podemos encontrar desde el Avión hasta el Museo de Autómatas, ubicado en un antiguo teatro de 1909. La colección de autómatas reúne piezas de todo el mundo e incluye una cincuentena de autómatas de principios del siglo XX, algunos considerados modernistas. En él encontraremos desde los muñecos que funcionaban con monedas, y que se podían ver en las ferias de toda Europa, hasta algunos juegos y juguetes mecánicos con los que se distraían los niños de la época. El fondo del museo está considerado uno de los mejores del mundo, especialmente por el buen estado de conservación de las piezas.
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Desde el parque se puede ir a pie a buscar
la carretera de Vallvidrera al Tibidabo hasta el desvío
que conduce, en un agradable paseo, hasta el OBSERVATORI
FABRA (112) (OBSERVATORIO FABRA). (Si no vamos a
pie, desde Barcelona, la única forma de llegar es
en taxi o en transporte privado). El Observatorio Fabra
pertenece a la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona,
cuya dirección científica se encarga de su
funcionamiento y mantenimiento. Fue inaugurado el 7 de abril
de 1904 y es obra del arquitecto barcelonés Josep
Domènech i Estapà. El origen del Observatorio
Fabra se remonta al año 1900, cuando Camil Fabra,
industrial, mecenas y primer marqués de Alella, aportó
una gran cantidad de dinero con el objetivo de contribuir
a la realización del proyecto para construir un observatorio
astronómico, meteorológico y sísmico
en el Tibidabo. En 1902 empezaron las obras, que concluyeron
dos años después.
Observatori Fabra
Dirección Carretera del Observatori Fabra, s/n. Horario Visitas nocturnas: durante todo el año, con un calendario mensual variable dependiendo de la astronomía.
Visistas diurnas: Domingos y festivos a las 11h, 12h y 13h, No hay visitas entre Navidad y el 6 de enero, Semana Santa y el mes de agosto. No es necesaria reserva previa. Información Visitas nocturnas:
Tel. 934 312 139 (Educa).
Visitas diurnas:
Tel. 93 417 57 36 (Observatorio Fabra). Observaciones Transporte: desde el parque, a pie, por la carretera de Vallvidrera al Tibidabo. Desde Barcelona, en taxi o en transporte privado, por la carretera de Sant Cugat -antigua Arrabassada- hasta la carretera de Vallvidrera al Tibidabo. Precios y descuento Visita de nocturna: observaciones del cielo: 10,00 € Descuento de la Ruta del Modernismo: 25%, no aplicable a las visitas diurnas ni a las visitas con cena incluida.
Visita diurna: 2,00€. No aplicable el descuento de la Ruta del Modernismo. Descripción OBSERVATORI FABRA (112) (OBSERVATORIO FABRA). (Si no vamos a pie, desde Barcelona, la única forma de llegar es en taxi o en transporte privado). El Observatorio Fabra pertenece a la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, cuya dirección científica se encarga de su funcionamiento y mantenimiento. Fue inaugurado el 7 de abril de 1904 y es obra del arquitecto barcelonés Josep Domènech i Estapà. El origen del Observatorio Fabra se remonta al año 1900, cuando Camil Fabra, industrial, mecenas y primer marqués de Alella, aportó una gran cantidad de dinero con el objetivo de contribuir a la realización del proyecto para construir un observatorio astronómico, meteorológico y sísmico en el Tibidabo. En 1902 empezaron las obras, que concluyeron dos años después. El edificio, formado por la yuxtaposición de tres cuerpos bien diferenciados (uno de planta octogonal, otro de planta rectangular y otro más de planta en forma de cruz), es el resultado del eclecticismo característico de Domènech i Estapà y de las especiales funciones a las que estaba destinado. Así, el cuerpo rectangular, acabado con un crucero transitable, está dividido en dos por una abertura vertical, necesaria para el funcionamiento de los aparatos de observación, y el cuerpo octogonal está coronado por la cúpula, metálica y giratoria, del telescopio. Por otro lado, el edificio está decorado por un atrio de acceso que es de inspiración clásica, pero con dos columnas neoegípcias y un frontispicio de formas atípicas. En el frontispicio se puede observar un bajorrelieve que representa la figura de una mujer medio vestida con un astrolabio en la mano izquierda. La figura está rodeada por representaciones de planetas y astros, entre los que se reconocen el Sol y Saturno: se trata de una alegoría de la astronomía.
La actividad astronómica se inició en 1905 con la observación de un eclipse y, desde entonces, nunca se ha visto interrumpida. En cualquier caso, los acontecimientos más importantes proceden de las observaciones de Josep Comas i Solà entre los años 1915 y 1930. Actualmente el Observatorio Fabra continúa con su faceta investigadora, pero ha abierto un espacio de actividad educativa y de divulgación astronómica al público en general. Hay que destacar el ciclo de observaciones nocturnas que con el nombre de "El cielo de Barcelona" quiere mostrar a los visitantes los cuerpos celestes que se pueden ver desde el cielo de nuestra ciudad, así como las "Cenas con estrellas", veladas organizadas que, además de la cena, incluyen una visita al Observatorio y la posibilidad de observar el cielo a través del gran telescopio centenario (sólo en julio, agosto y septiembre).
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El edificio, formado por la yuxtaposición
de tres cuerpos bien diferenciados (uno de planta octogonal,
otro de planta rectangular y otro más de planta en
forma de cruz), es el resultado del eclecticismo característico
de Domènech i Estapà y de las especiales funciones
a las que estaba destinado. Así, el cuerpo rectangular,
acabado con un crucero transitable, está dividido en
dos por una abertura vertical, necesaria para el funcionamiento
de los aparatos de observación, y el cuerpo octogonal
está coronado por la cúpula, metálica
y giratoria, del telescopio. Por otro lado, el edificio está
decorado por un atrio de acceso que es de inspiración
clásica, pero con dos columnas neoegípcias y
un frontispicio de formas atípicas. En el frontispicio
se puede observar un bajorrelieve que representa la figura
de una mujer medio vestida con un astrolabio en la mano izquierda.
La figura está rodeada por representaciones de planetas
y astros, entre los que se reconocen el Sol y Saturno: se
trata de una alegoría de la astronomía.
La actividad astronómica se inició en 1905
con la observación de un eclipse y, desde entonces,
nunca se ha visto interrumpida. En cualquier caso, los acontecimientos
más importantes proceden de las observaciones de Josep
Comas i Solà entre los años 1915 y 1930. Actualmente
el Observatorio Fabra continúa con su faceta investigadora,
pero ha abierto un espacio de actividad educativa y de divulgación
astronómica al público en general. Hay que destacar
el ciclo de observaciones nocturnas que con el nombre de "El
cielo de Barcelona" quiere mostrar a los visitantes los
cuerpos celestes que se pueden ver desde el cielo de nuestra
ciudad, así como las "Cenas con estrellas",
veladas organizadas que, además de la cena, incluyen
una visita al Observatorio y la posibilidad de observar el
cielo a través del gran telescopio centenario (sólo
en julio, agosto y septiembre).
El distrito de Sant Andreu posee una personalidad
muy acusada, consecuencia de su larga tradición fabril
y asociativa. De su pasado modernista se conservan tres piezas
principales: la primera de ellas es la modesta
CASA VIDAL (113) (Pons i Gallarza, 1-3; Gran de Sant
Andreu, 255), un edificio de color verde pálido construido
en 1906 por el arquitecto Joan Torras i Guardiola, que nació
en ese mismo barrio. En este edificio destacan las balconadas
con barandillas de hierro forjado, que, con su sinuosidad,
realzan la esquina y confieren personalidad a la fachada.
Por la calle Gran de Sant Andreu llegamos al paseo de Fabra
i Puig, antigua Rambla de Sant Andreu, donde se alza, en la
esquina con la calle Cuba, CAN
GUARDIOLA (114) (CASA GUARDIOLA. Paseo de Fabra i Puig,
13; Cuba, 2-4), construida por Josep Codina i Clapés
entre 1903 y 1904. Lo más destacable del edificio es
su decoración, con interesantes referencias al barroco
catalán en el coronamiento de la fachada principal
o al "plateresco" barcelonés en el enmarcamiento
de los balcones. Cruzando el paseo y continuando en la misma
dirección llegamos a la calle Monges. En su confluencia
con la calle Vallès se erige la pequeña iglesia
de Sant Paciá. El interés de esta modesta parroquia,
construida entre 1876 y 1881, reside en su interior, donde
se puede contemplar el MOSAIC
DE L'ESGLÉSIA DE SANT PACIÀ (115) (MOSAICO
DE LA IGLESIA DE SANT PACIÁ. Vallès, 40), que
Antoni Gaudí diseñó en 1880 en sus primeros
años como arquitecto.
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